Posteado por: ferisitos en: Octubre 11, 2008
Es mencionado por muchos autores que México y América Latina, han increme
ntado refuerzos para mejorar la educación básica en esta última década. Ya se identificó que existe un gran problema y que es necesario cambiar, pero aun se percibe esa idea ambigua, donde falta la precisión de lo que se necesita modificar, y es así donde se ha buscado por todos lados, transformando políticas y estrategias, o incrementando presupuestos, hacia el rubro de la educación, siempre fracasando en el intento de mejora.
Actualmente la tendencia de los gobiernos ha recaído en la evaluación, buscando impactar en un progreso, donde los individuos tomen conciencia de lo que hacen, mediante un diagnóstico de sus supuestas fortalezas y debilidades. Es así que la nueva moda de la evaluación ha comenzado a instalarse dentro de nuestro sistema educativo, donde un examen escrito será el eje de nuestras “competencias”, clasificando lo que es bueno o malo, es decir la eficiencia o el desengaño.
Es interesante observar el fundamento de por que el peso estará en la evaluación, siendo como ya se mencionó la conciencia de los individuos, donde al sentirse reprobados en el examen, además de exhibidos, se motivarán, para ellos mismo de una manera autónoma, y salir adelante en su actualización profesional, ya que en el caso de que no exista reacción, serán remplazados por gente que si esté prepara para aprobar el examen.
La sociedad está de acuerdo en la dolencia que presenta nuestro sistema educativo, donde se identifica una carencia de integridad en el pensamiento del ciudadano moderno, siendo la educación la encargada de formarlo. Pero como sociedad hemos caído en la comodidad de crítica y búsqueda de errores en nuestros maestros, identificando las problemáticas y culpando de estás a las instituciones escolares.
Es sabido que los alumnos de nuestras escuelas también son integrantes de una sociedad, en la que se desenvuelven la mayor parte del tiempo, y por ende son educados también dentro de este marco. Es así que reconociendo que la formación a parte de darse en la escuela también se da en el contexto social, como el hogar, clubs, amigos, iglesia, etc., la responsabilidad corresponde también a los demás agentes sociales. Esta referencia se hace no como una justificación para los maestros, donde se acepta que ellos son los encargados directos de la educación, sino para el reconocimiento de las responsabilidades sociales, donde ante las diversas problemáticas que ocurren, es necesario antes de criticar mejor buscar una solución en conjunto.
Ante esto desafortunadamente tenemos grandes obstáculos, siendo los medios de comunicación masiva y presencial, los cuales han caído en una desvalorización de las responsabilidades sociales ante la educación, donde han creado en base a sus noticias amarillistas, una idea en las personas de culpabilidad hacía los maestros, deslindando a los demás agentes sociales de la formación de los alumnos, colocando toda la responsabilidad y sobre todo culpa de los problemas que ocurren en la escuela. Este tipo de pensamiento lo hace de una manera alarmante y exagerada, impactando en una desinformación en los padres de familia, sobre lo que estos como agentes directos en la formación de sus hijos necesitan hacer. Es así que el sistema educativo ha sido usurpado en este tipo de formación, donde como se sabe lo ideal es que los maestros estén en constante comunicación con los padres de familia, para caminar juntos en la formación de sus hijos.
A lo largo del establecimiento y operatividad del sistema educativo en nuestro país, se han implementado diversas concepciones de la evaluación, donde cada sexenio se va reformando, iniciando por los conceptos, llegando a veces hasta la implementación de programas y reformas educativas. Actualmente está entrando en vigor la evaluación diagnóstica que realiza PISA (Programme for International Student Assessment) y ENLACE (Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares), donde en base a un examen de conocimientos, y supuesta valoración de habilidades, se establece un rango del aprendizaje de los alumnos y del funcionamiento adecuado de los centros escolares.
El diagnóstico que han arrojado estos programas, ha sido muy negativo poniendo a México como un país de reprobados, en comparación con potencias mundiales, ya que como sabemos México es integrante de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) desde el año de 1994, la cual está conformada por alrededor de 30 países, ocupando México siempre el último lugar en la evaluación realizada por PISA.
Es alarmante revisar la estadísticas de las debilidades de nuestros alumnos, donde como se refirió, los medios de comunicación han agotado su búsqueda de culpables sobre estás referencias, siempre volteando a ver a los maestros reclamando la mala formación que está llevando los ciudadanos de México.
Ante esto los padres de familia y la sociedad en general, a parte de su justo reclamo por las calificaciones obtenidas por sus hijos, necesitan comenzar a revisar si la raíz del problema son los maestros. Los exámenes de PISA y ENLACE presentan una validez cuestionable, donde estos siempre contienen distintos aciertos en cada aplicación, existiendo una generalización en cada pregunta, no tomándose en cuenta la diversidad de culturas que existe en el país., así como las diferencias del lenguaje regional.
Todo es estandarizado, buscándose una respuesta universal que es el parámetro del aprendizaje. Es decir si no se contesta como lo pide el programa evaluador, entonces es un acierto negativo, donde lamentablemente se confunde el término de aprendizaje con el término de concepto. Ante esto si como seres humanos tuviéramos una vida basada en puros conceptos, sin aplicar habilidades, todo sería subjetivo y superficial. Es cierto que muchos teóricos consideran la formación de conceptos, como el último paso del aprendizaje, pero también es necesario tomar en cuenta que existe un tipo de aprendizaje meramente memorístico, que para diversas situaciones es bueno, como las carreras de Medicina y Leyes, que son aplicaciones altamente abstractas, pero difícilmente será un aprendizaje favorable para los seres humanos en sus primeros años de vida.
Además es necesario agregar que estos programas evaluadores, tienden a las preguntas con múltiples interpretaciones, donde según su fundamento es buscar que al alumno en base a trampas cognitivas, tengan desarrollado un nivel lógico altamente eficaz, siendo que la incongruencia recaería en, los plan y programas que se aplican, con un enfoque netamente conductista, cumpliendo en base a requisitos institucionales los contenidos y propósitos, sin fomentar el pensamiento crítico, deductivo, y reflexivo en los alumnos.
Estamos en un proceso difícil para la identidad docente, donde lamentablemente nuestro terreno ha sido usurpado por personas que se creen saber, la mejora de la problemática educativa, tendiendo a intereses políticos y económicos muy lejanos a una verdadera formación ciudadana. Los maestros han comenzado a ver esto como una forma de vida, donde una dolencia del conocimiento real de las cosas, con falta de análisis de sus práctica docente, lo hacen vivir ya sin la capacidad de asombro del robo de su identidad.
Es necesario comenzar a concebir la evaluación del proceso de aprendizaje como holística, es decir no solo el parámetro conceptual puede darnos la realidad de las cosas, sino que se tiene que desfragmentar el “todo” para valorarlo, y ese “todo” radica como idealmente lo marcan, los planes y programas: habilidades, actitudes, valores, conocimientos, procedimientos y destrezas, siendo desafortunadamente como se refirió, que ha quedado solo como un ideal, ya que la educación debido a intereses externos y de otra índole sigue en manos de lineamientos conductistas. Es así que las evaluaciones a parte de diagnosticar, necesitan proponer e impactar en el aula del maestro, y no quedarse como lo hacer estos programas, en meros diagnosticadotes, dejando la solución a un maestro que tiene un proceso enfrascado y atorado en los manuales de los planes y programas.