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La identidad docente en la aldea capitalista

Posteado por: ferisitos en: Agosto 1, 2008

 

Las sociedades a través de los tiempos van presentando un proceso cíclico de adaptación a sus contextos, es decir los cambios se van adecuando de acuerdo a las necesidades que el hombre va teniendo para vivir siempre en busca de una tranquilidad y comodidad, y donde el trayecto histórico, refiere a un ser humano que siempre ha sido tomado como base estructural, y sobre esta rige una elite privilegiada, la cuál tiene en sus manos el poder de dirigir el rumbo de las sociedades.

En la actualidad estamos en un ambiente donde lo prioritario es el consumismo, donde ese ser humano a cada instante está siendo bombardeado por los productos que le ofertan la comodidad en su vida. Es aquí donde se percibe que nuestra estructura económica está fundamentada en el capitalismo, es decir un modo de vivir donde los individuos que posean más capital, son los que tienen mejor status en la sociedad, son los que desempeñan un rol importante en el cual, existe  la manipulación de seres humanos, en bien de los intereses de ese status.

Es así que se observa como el capitalismo está sustituyendo a la escuela, donde la educación de los chicos(as) ha caído en manos de la industria mercantil, pareciendo que el objetivo de vivir es producir y consumir, perdiendo la esencia humanista y moral de los valores integrales del ser humano, que son lo ideal para dirigir las acciones de estos mismos.

El principal agente educativo que forma día con día a los futuros ciudadanos, está perdiendo paulatinamente funciones, donde la propuesta es limitarlo a cumplir con lineamientos institucionales, cargándolo de requisitos, dejando su confianza en los manuales que son establecidos como únicos procedimientos válidos y confiables, para guiar el aprendizaje de los niños.

Todo esto refleja una pérdida de identidad de la función docente frente a la aldea capitalista, donde a pesar de que actualmente esta identidad nunca ha podido tomar solidez, siempre quedando de lado frente a las otras ciencias, las cuales han marcado un limite definiendo cada uno de sus objetivos, forjando parámetros y estándares que ha comparación a la rama educativa, la han marginado como una profesión meramente popular, donde el mayor prestigio se encuentra solo en docentes universitarios, en el cuál la formación pedagógica y andragógica deja mucho que desear  llevado sobre sus hombros un proceso muy carente en su formación y preparación.

La identidad del maestro ha perdido el punto motivante y vocacional, solo coexistiendo en las instituciones, concretando la labor a reproducir fórmulas y contenidos impuestos institucionalmente, realizando un trabajo que día a día se convierte en una rutina, donde los objetivos y propósitos parecieran ser la formación de rituales, sin salirse de los pasos que el sistema impone para vivir.

El maestro está siendo quebrantado en su toma de decisiones, forjándole la idea central de que el alumno es la médula y punto por la cual la escuela se mueve, donde desafortunadamente la realidad tiende a contradecirse con un conductismo que deja de observar y evaluar los procesos, que toma solo en cuenta el producto o respuesta parametral que el alumno arroja de manera conceptual, siendo lo ideal el seguimiento preciso que marca el plan de estudio. Es así que las decisiones del maestro solo apuntan a una mera reproducción del saber, un saber que está manipulado y manejado en bien de los intereses de unos cuantos.

La interacción de un docente con sus alumnos, siempre deja en ellos más de lo esperado, siendo la experiencia histórica del maestro, la herramienta más rica y completa para el aprendizaje. El capitalismo ha detectado esto y busca opacarlo, busca borrar la parte humana de la educación, siendo los valores y el pensamiento moral los más afectados en este futuro proceso, ya que uno de los objetivos principales de la globalización, es que el ser humano camine una vida de una forma superficial y consumista, donde la consciencia histórica quede en el olvido, forjando a un ser humano con un objetivo competitivo en una moral relativa. Es así que la función del docente es renovada poco a poco, cada vez estando más inmersa en requisitos institucionales, los cuales marginen la vinculación emocional con sus alumnos, siendo esta el punto central de una formación moral.

La clara pérdida de la identidad docente frente al capitalismo, renueva una sociedad tendiente a la superficialidad, donde la concepción de las cosas pierde la esencia histórica y moral de las mismas, formándose humanos individualistas y obsesivos por ocupar un mejor status (Santos Guerra, 2000), siendo este uno de los objetivos más claros del capitalismo, donde el ser humano se preocupe solo por los fines que le rodean a él, sin pensar el impacto que cause en los demás.

El capitalismo como ideología busca la superación individual de las personas, y su concepción como nocivo y malo contra los hombres, se debe a que este sistema económico rompe con la moralidad y pasa la barrera de la explotación de las personas, que tienen un status económico bajo. Es una realidad que ya se vive día con día, y el docente es afectado también en su esencia económica, ya que está inmerso en una ciencia popular, su producción no es inmediata y por lo mismo no es retribuible a corto plazo.

La identidad docente ha sido desfigurada por todos lados, convirtiéndose en una profesión donde la complejidad de las funciones, ya está establecida de una manera operativa sencilla, buscando formar ciudadanos carentes de sentido y de integridad reflexiva. El docente ha comenzado a desenvolverse como un productor de mentes laborales, las cuales planean un proyecto de vida en función de lograr un status económico de mejor nivel, sobreviviendo el momento en un proceso de inercia, sin concebir la realidad humanística de la vida.

Es indudable que la identidad docente necesita en el desarrollo de su labor, una reflexión permanente para favorecer de la mejor manera el aprendizaje del alumno, que esté encaminada a la formación de ciudadanos reflexivos, creativos y críticos, favoreciendo la adaptación de estos a sus futuros ambientes. Es cierto que esa reflexión se va fortaleciendo desde la preparación y formación docente, pero ante la situación de la existencia del pensamiento manipulador capitalista, dentro de nuestras escuelas formadoras de docentes, la labor aún es más ardua y difícil, donde la lucha va en contra de la costumbre de los rituales institucionales, que los docentes perciben como necesarios.

La identidad docente con una estructura reflexiva, crítica y creativa, impacta en una sociedad integral, es por esto que a partir de unas décadas, los maestros ideales tienden a formarse autónomamente, encontrando un inmenso sistema, el cuál cada vez se arraiga más fuerte a la vida de las sociedades mundiales.

Por Fernando Israel Ponce Ramírez

1 Respuesta para "La identidad docente en la aldea capitalista"

hola, me parecen muy interesantes tus planteamientos y reflexiones, estoy realizando mi tesis sobre identidad docente y la influencia neoliberal es altamente incidente en la construcción de estas. me gustaría saber las referencias bibliográficas desde las cuales adscribes tus planteamientos, si fuese posible enviarmelos te lo agradecería, atentamente, nidia tapia, estudiante en proceso de titulación de la escuela de psicología de la universidad del mar.

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